lunes, 10 de julio de 2017

NO HAY DUEÑO DEL REY MARTE

No hay un dueño del rey Marte
en las entrañas del trazo mágico,
el monstruo es delicado
y es sagrado su magisterio,
se pronuncia en la oquedad
donde acuden las formas.

En el jaleo de los vivos
y lo que conozco
éste es el fin del legado
perfil gestado de un infierno
que ha sido favorito
formando el retablo de la visión.

Por un lado se conciertan objetos
y nuestros cráneos amarillos
en taquillas
sedientos de sedimentos de palabras,
estandartes violentos y caminos enlodados
hacia los encontrados para eso
y el aire seca la piel.

Alguien se bebe un granizado
 y su mente se enlaza con un programa particular
mientras acude una brisa encantadora
a apartarnos del mundo.

Un matrimonio de ancianos en escena
recuerda una guitarra española
y la luna de Acuario en semejantes personas
es vasta.

Para que nada cambie todo permanece
en un disco de ideas cuando alguien dice:
"una cosa no quita la otra"

A la entrada de aquel antro descubrí una vez que nada se puede controlar, que todo escapa a nuestro control, que podemos hacer un esfuerzo para controlar nuestra vida pero que nuestra vida es incontrolable y obedece a ciegas y a mágicas influencias y también a la voluntad de Dios. De alguna manera la gente sufre cuando sabe que todo escapa a nuestro control, porque nos gusta controlar. Nos gusta controlar a los demás y controlarnos a nosotros mismos y sufrimos cuando no podemos hacerlo. Pero si hay un destino hay también unos medios para escapar de ese destino y entonces te encontrarás con otro destino que era realmente tu destino y del hado y del fatum nadie se libra mientras que por leyes de mentalismo los que vibran en la misma frecuencia se acaban encontrando, pero a veces no porque a veces no todo está tan claro, porque a veces no todo es tan lógico ni tan determinado por las leyes inaplazables e inaplacables que rigen el universo, a veces hay un gran caos, a veces subsiste un gran caos.
En el mundo sucede lo mismo, en nuestro planeta sucede lo mismo, esfuerzos ímprobos de nuestros gobernantes por tener el Poder, por tener el control para acabar chocando unos con otros, para tratar de evitarse al menos, pero es la ley de la entropía del universo, la tendencia al caos.
Y ante todo ello sólo se puede presentar humildad.

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